Mal momento: Abuchearon a mega estrella pop en pleno recital

El músico tuvo que pedir perdón por su comportamiento que causó la ira del público

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¿Se puede dar un concierto y no cantar? Es lo que pareció intentar Enrique Iglesias la noche del sábado en la ciudad de Santander, donde acabó su actuación de regreso a España recibiendo abucheos de buena parte de los 30.000 espectadores que llenaron el estadio del Sardinero.

“¡Manos arriba! ¡Esto es un atraco!”, terminó coreando el público después de que el cantante abandonara el escenario abruptamente y sin despedirse.

Pero la frustración se había ido gestando a lo largo de toda la actuación, la única de Enrique Iglesias en España dentro de su gira “Sex and Love”.

Tras hacer esperar media hora a una audiencia expectante, el hijo menor de Julio Iglesias e Isabel Preysler salió al escenario de la ciudad del norte de España con toda la artillería, interpretando directamente su gran éxito mundial “Súbeme la radio” por primera vez en directo en España.

La audiencia se emocionó, bailó, cantó y aplaudió en un prometedor arranque que continuó con algunos “hits”en inglés como “I Like How It Feels” o “Freak” y un espectáculo pirotécnico propio de un gran show musical. Pero la alegría duró poco.

El público detectó pronto que el artista se apoyaba con fuerza en sus músicos y la puesta en escena para tapar la falta de ejecución de las canciones: una gran pantalla que cubría todo el escenario con imágenes y efectos especiales y un grupo de siete músicos y vocalistas.

Visiblemente más delgado, Iglesias mostraba gestos de distracción y se ponía y quitaba el auricular evidenciando fallos de sonido. El público, cada vez más indignado, ni siquiera terminó de animarse con temas conocidos como “Duele”, “Bailamos” o “Loco”.

En ese momento tuvo lugar uno de los momentos más polémicos: sacó una botella de alcohol y ofreció chupitos a los músicos mientras bebía directamente de la botella.

El propio Iglesias percibió la frialdad del estadio y, a mitad del concierto, se dirigió por primera y única vez al público para pedir perdón y atribuir los errores a los nervios de volver a actuar en España después de años fuera del país.

Pidió entonces al público que se olvidara de los errores y disfrutara de lo que quedaba de concierto, pero el ambiente no cambió y terminó de enardecerse al final: después de unas diez canciones en total, Iglesias abandonó el escenario sin despedirse. Ante la mirada atónita de los espectadores, los músicos comenzaron a recoger el escenario. En lugar de pedir un bis, las gradas comenzaron a cantar:”¡Manos arriba! ¡Esto es un atraco!”.


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